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SIN JET LAG CON NUESTROS IBÉRICOS

El jet lag, también denominado «trastorno del jet lag», es un problema temporal del sueño que puede afectar a cualquier persona que viaja velozmente a través de múltiples husos horarios. Nuestro ritmo circadiano necesita tiempo para adaptarse al nuevo horario y sufrimos diversas molestias. Te sugerimos cómo prevenirlas.

El cuerpo tiene su propio reloj interno, o ritmos circadianos, que le indica cuándo debe permanecer despierto y cuándo debe dormir. El jet lag se produce porque el reloj del cuerpo está todavía sincronizado con tu huso horario original, en lugar del uso horario al que has viajado. Cuantos más husos horarios hayas cruzado, mayor es la probabilidad de que experimentes jet lag.

La manera en que nos afecta el jet lag no es la misma en todas las personas. Algunos factores como la edad, el sexo o el estado físico, entre otros, determinan hasta qué punto experimentamos esa molestia y cuánto dura. No obstante, es posible que te encuentres entre esos pocos afortunados en el mundo que no sienten ninguna molestia cuando realizan viajes intercontinentales.

Por norma general, las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir la descompensación horaria. Algo que también sucede en el caso de las personas mayores de 50 años, que experimentan más los síntomas del jet lag que los jóvenes. Igualmente, existen diferencias entre quienes realizan viajes a largas distancias esporádicamente y quienes vuelan frecuentemente a destinos situados a miles de kilómetros. A estos últimos el cambio les afecta de manera más acentuada.

En base a esos condicionantes personales y a otros como el punto cardinal hacia el que nos dirigimos o la diferencia horaria con el punto de origen, el impacto del jet lag puede durar desde unas horas hasta varios días. Con los síntomas sucederá lo mismo, es posible que solo se sientan algunos de ellos o varios. Entre los más habituales se encuentran:

  • Somnolencia o dificultad para dormir: dependiendo del lugar donde se encuentre el país de destino, el día será más largo o más corto tras la llegada. De esa manera, tendremos sueño aunque aún sea de día en el oeste, mientras que será complicado conciliar el sueño durante la noche en el este.
  • Cansancio, tanto físico como psicológico: el jet lag puede manifestarse en forma de fatiga física y también en dificultades para concentrarse, confusión o pérdidas de memoria. Esto es debido principalmente a la falta de descanso.
  • Cambio de estado de ánimo: irritabilidad, apatía, depresión o enfado son algunos de los cambios de humor que provoca la descompensación del tiempo en algunas personas.
  • Molestias digestivas: este tipo de problemas puede ir desde un dolor de estómago hasta diarreas, náuseas o vómitos. El cambio de alimentación está relacionado con este desorden, pero en lo que al síndrome de los husos horarios se refiere el motivo es que ingerimos alimentos en momentos a los que no está acostumbrado nuestro cuerpo. Puedes llevar alimentos como nuestros ibéricos loncheados, sencillos de transportar y consumir en cualquier sitio y adaptar tus horarios más fácilmente.

Otros síntomas que surgen a causa del jet lag son dolores de cabeza, sequedad nasal o de la garganta, deshidratación, escalofríos o dolores en las piernas. Estos últimos están relacionados, sobre todo, con las condiciones del vuelo, que suele producirse en un ambiente seco, sin aire fresco y en un lugar estrecho donde resulta difícil estirar los músculos. 

En la Clínica Mayo recomiendan unas pocas medidas básicas para prevenir el jet lag o reducir sus efectos:

  • Llega temprano. Si tienes una reunión o cualquier otro evento que requiera estar en plena forma, trata de llegar unos días antes para darle la oportunidad de adaptarse al cuerpo.
  • Descansa mucho antes de viajar. Si comienzas con falta de sueño, el jet lag empeora.
  • Ajusta gradualmente tu horario antes de salir. Si viajas al este, trata de acostarte una hora antes todas las noches durante unos días antes de la partida. Si vuelas al oeste, acuéstate una hora más tarde durante varias noches. Si es posible, organiza tus comidas en un horario más cercano al que comerás en tu región de destino.
  • Regula la exposición a la luz brillante. Dado que la exposición a la luz es una de las influencias principales en el ritmo circadiano del cuerpo, la regulación de la exposición a la luz puede ayudarte a que te adaptes a tu nueva ubicación.

    En general, la exposición a la luz durante el atardecer ayuda a adaptarte a un huso horario atrasado con respecto al habitual (si viajas al oeste), mientras que la exposición a la luz de la mañana puede ayudar a adaptarte más rápido a un huso horario adelantado (si viajas al este).

    La única excepción es si atraviesas más de ocho husos horarios con respecto a tu huso horario original, ya que el cuerpo podría confundir la exposición a la luz a la mañana temprano con el anochecer. Por el contrario, la luz del crepúsculo podría interpretarse como el amanecer.

    Por lo tanto, si atravesaste más de ocho husos horarios hacia el este, durante los primeros días en tu nueva ubicación, usa gafas de sol y evita la luz brillante de la mañana y después permite exponerte a la mayor cantidad posible de luz solar hacia el final de la tarde. 

    Si viajaste al oeste y atravesaste más de ocho husos horarios, durante los primeros días, evita la luz solar unas horas antes del anochecer para adaptarte a la hora local.

  • Permanece en tu nuevo horario. Ajusta el reloj a la nueva hora antes de salir. Aunque estés cansado, una vez que llegues a destino, trata de no dormir hasta que sea de noche en ese lugar. Trata de sincronizar tus comidas con las de la hora local.
  • Mantente hidratado. Bebe mucha agua antes y después del vuelo, y durante este para contrarrestar los efectos deshidratantes del aire seco de la cabina. La deshidratación puede empeorar los síntomas del jet lag. Evita el alcohol y la cafeína, ya que pueden deshidratarte y afectar el sueño.
  • Si en tu destino es de noche, trata de dormir en el avión. Los tapones para oídos, los auriculares y los antifaces pueden ayudar a bloquear el ruido y la luz. Si en tu destino es de día, no cedas al impulso de dormir.