CÓSIMA RAMIREZ, "SOY CARNÍVORA"

Cósima Ramirez, Responsable de Relaciones Internacionales de Ágata Ruiz de la Prada y tan auténtica y subversiva como su progenitora, desvela su pasión por la carne a la revista Tapas.

Con el carácter arrollador y la excentricidad mágica del animal mitológico que lleva en su ADN, Cósima Ramírez nos recibe en el estudio Ágatha Ruiz de la Prada como una explosión de color sin filtro ninguno.

Cósima Ramírez, Cósmica para sus amigos, pertenece a ese universo desde el que observa el mundo a través de un caleidoscopio. Ahora, que no se confunda su buen humor, es una mujer comprometida con su trabajo y con el medio ambiente, contradictoria a veces, pero coherente en su propia filosofía. Confiesa que se siente alienígena, pero, efectivamente, prefiere ser de otro planeta a casar con convencionalismos mundanos.

Me imagino que tus padres debían olerse esa posibilidad de heredar el carácter cuando te pusieron ‘Cósima’, como la mujer de Wagner, una mujer rebelde y provocadora.

Sí, pero eso fue empeñarse en algo que no me venía de ellos. Se empeñaron en que yo iba a ser un prodigio musical. Y la verdad es que he estado toda la vida que si diez años de piano, violín, no sé qué. Y soy un desastre. Es una pelea constante. De hecho, estoy en mi último intento de tocar el bajo eléctrico y me cuesta. No tengo oído, no tengo ritmo… Quizá, si le echo tiempo, lo pueda aprender, pero un ritmo maravilloso no voy a tener.

 

Pero, ¿tienes alguna de las características de aquella Cósima Wagner?

Bastantes. A mi madre siempre le ha encantado provocar, escandalizar… Y es algo que me divierte bastante hacer. He hecho muchísimas cosas solo por llevar la contraria. Mi actitud ante todo es provocadora.

 

¿Cuál es tu papel concretamente en la firma?

Un poco de todo. Tengo un título oficial con ‘rintintín’ que creo que me puse yo misma: Directora de Relaciones Internacionales. Una manera sofisticada de decir que me mandan a todos lados a hacer recados.

 

¿Qué es lo que más te gusta comer en el mundo?

El tuétano. Soy bastante carnívora, pero admito que es una posición que está muy poco de moda. Tenemos que ser vegetarianos, dentro de lo posible. Yo lo estoy intentando. A veces me tomo mis verduras con la nariz tapada. Pero soy un poco tramposa, el jamón por la mañana es la parte más gloriosa de ser español. Es como los toros: no conviene, pero tiene su propio arte. Eso sí, no como fast food desde hace diez años, me sabe a cenizas.

 

La moda, como la gastronomía, ¿tiene que ser apetecible?

Sí, y el arte. Para que me guste tengo que disfrutar de todo eso visualmente. Si es desagradable, fea… El feísmo no lo disfruto en ningún ámbito, ni en la moda, ni en el arte, ni en la cocina.