¿HA MUERTO EL PLATO?

Los restaurantes están viviendo una transformación radical, se replantea un nuevo concepto donde los cubiertos, el mantel, la distinción entre primer plato y postre, la frontera entre el cocinero y el comensal ya no es lo que eran.

 

 

La gran revolución de la cocina española es, además de tecnicas y conceptos rompedores, la libertad absoluta. Libertad del cocinero para crear y libertad del cliente para elegir.

Primero en El Bulli y después en otros restaurantes se impuso la finger food (comer con los dedos), una tendecia en la que en determinados platos se prescinde de los cubiertos y obliga a comer con la mano, incorporando el tacto a los demás sentidos que se ejercitan sentados a una mesa. La tapa española parte de esa premisa.

La apuesta más radical, que seguramente será muy imitada, es la del tres estrellas Michelín, Davis Muñoz de Diverxo, los platos-lienzo. Presenta la comida como un lienzo inacabado al que se van añadiendo poco a poco nuevos ingredientes hasta completar el cuadro. Sin plato.